Uno esta sentado al borde del río y el otro mirando el acantilado con las nubes en la garganta. Hay millones de espinas acá clavadas sintiendo correr el agua y la sangre entre medio de los brazos, de la culpa y de la estupidez. Porque esta maldita música que suena en mi cabeza no me demuestra mas que fragilidad y debilidad, esa que yo creo que algún día te azotó (azotará) tu no se si tan perfecto cuerpo. Todos estamos hechos de mierda y cuando el fuego brota cerca nos expandimos. Si hubieses estado realmente consciente cuando estábamos al medio de la nada y el agua llena de luces y las nubes negras nos rodeaban. Creo que en ese mismo momento me enterré yo mismo la daga, el solo hecho de tragar tu saliva me hacia entrar en tu trance, ese que cuestione tantas veces mirando desde el piso 11 hacia abajo, hacia la nada, ese que cuando te acuestas un poco mas temprano de lo habitual te hace mirar el techo y pensar en algo. No puedo culpar a nadie de lo que siento, podría abrirme los intestinos y meter tu mano para que sintieras el puto calor indeseable que hay acá dentro. Puedo verte y eso me mata, realmente como quisiera gritar y traerte de nuevo. Puedo verte en la oscuridad, esa misma que me mostró tus ojos ese desagradable día de verano, esa misma sensación estúpida, calida y a la vez rara de sentir que te amaba y me ahogaba, ese mismo amor que me hizo vomitar tantas veces pero que ahora era tan sofocante que en sueños deseaba tu presencia, mirando el ojo del mar, como deseaba que algo extraño apareciera de ahí. Toda esta mierda es una real estupidez, la cual puedo concluir mirando el piso, con un arma en la mano o simplemente dejando que el viento golpee mi cara, me gustaría morir por un minuto al igual que tu, te amo desde tan adentro y no lo entenderás, yo tampoco y creo que así es mejor ya que todo esto terminó.
lunes, 22 de junio de 2009
al final de esa negra nube.
Uno esta sentado al borde del río y el otro mirando el acantilado con las nubes en la garganta. Hay millones de espinas acá clavadas sintiendo correr el agua y la sangre entre medio de los brazos, de la culpa y de la estupidez. Porque esta maldita música que suena en mi cabeza no me demuestra mas que fragilidad y debilidad, esa que yo creo que algún día te azotó (azotará) tu no se si tan perfecto cuerpo. Todos estamos hechos de mierda y cuando el fuego brota cerca nos expandimos. Si hubieses estado realmente consciente cuando estábamos al medio de la nada y el agua llena de luces y las nubes negras nos rodeaban. Creo que en ese mismo momento me enterré yo mismo la daga, el solo hecho de tragar tu saliva me hacia entrar en tu trance, ese que cuestione tantas veces mirando desde el piso 11 hacia abajo, hacia la nada, ese que cuando te acuestas un poco mas temprano de lo habitual te hace mirar el techo y pensar en algo. No puedo culpar a nadie de lo que siento, podría abrirme los intestinos y meter tu mano para que sintieras el puto calor indeseable que hay acá dentro. Puedo verte y eso me mata, realmente como quisiera gritar y traerte de nuevo. Puedo verte en la oscuridad, esa misma que me mostró tus ojos ese desagradable día de verano, esa misma sensación estúpida, calida y a la vez rara de sentir que te amaba y me ahogaba, ese mismo amor que me hizo vomitar tantas veces pero que ahora era tan sofocante que en sueños deseaba tu presencia, mirando el ojo del mar, como deseaba que algo extraño apareciera de ahí. Toda esta mierda es una real estupidez, la cual puedo concluir mirando el piso, con un arma en la mano o simplemente dejando que el viento golpee mi cara, me gustaría morir por un minuto al igual que tu, te amo desde tan adentro y no lo entenderás, yo tampoco y creo que así es mejor ya que todo esto terminó.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario